Mariano L. Guida

Soy Mariano López en Argentina, López Guida en España y L. Guida en las historias.
El nombre es algo complejo. Los padres se rompen la cabeza pensando en uno (a veces en dos) y al final te conocen por algún apodo que te quedó de un partido de fútbol. El nombre es importante, pero a veces es más importante lo que uno tiene para decir.
Yo tengo la necesidad de contar historias desde muy chico. Es algo que me quema desde adentro. Si mi vida fuera una novela de terror, esas historias serían el monstruo, y solo puedo vencerlo si lo comparto con ustedes. Por eso me gusta que vengan a visitar este lugar. Quiero que conozcan a mi monstruo, pero también quiero conocer el de ustedes.
Por cierto, yo soy ingeniero. No sé si eso sea importante. Quizás por eso no me gusta cuando las novelas se ponen muy técnicas. Ya no estoy en la universidad y no pienso volver. Si tenemos tantas vidas para vivir a través de la ficción, ¿para qué volver a vivir la misma?
Espero que se sientan bienvenidos a este espacio. La idea es que jamás estén aburridos (yo nunca lo estoy). Así que pasen y lean. Yo también los estaré leyendo a ustedes.
PREMIOS Y DISTINCIONES
- Ganador del concurso Selección de cuentos de Editorial Dunken, en el año 2020, con El espejo maldito.
- 1° premio del certamen Micro nave de Sweek, en el año 2019, con Una nave espacial (la antología que lo incluiría no llegó a publicarse).
- Finalista del concurso Sweek stars 2018 de Sweek, en el año 2019, en la categoría de Novela con La caldera.
- Finalista del concurso Sweek stars 2018 de Sweek, en el año 2019, en la categoría de Relato con El éxtasis del dolor.
LIBROS FAVORITOS
- Harry Potter y el prisionero de Azkabán, de J. K. Rowling.
El tercer libro de Harry es un punto crucial en mi vida, ya que es el inicio de mi faceta de lector. Tengo que admitir que no soy un sangre pura, vi las 2 primeras películas antes de empezar a leer la saga (aunque esto nadie lo nota).
Este libro fue un regalo de mi vieja, el primero que leí sin que me obligaran a hacerlo. Pasé de ser un niño que no había tenido la intriga de leer en su vida, a un monstruo capaz de devorarse un libro de Harry en algunas horas.
Mi vida había dado un giro y ya no volvería a ser la misma. Creo que lo supe desde ese mismo momento: necesitaba crear una obra de arte como la que tenía entre mis manos.
- La chica del tren, de Paula Hawkins.
Harry fue el inicio de todo, pero luego me estanqué. Me había devorado la saga y ningún otro libro me convencía. Entonces apareció La chica del tren, un regalo de mi no-novia en ese momento, y logró romper la pared que yo había construido entre J. K. Rowling y el resto de los autores.
Esta novela no es realmente de mis favoritas, pero a veces los libros son grandiosos para uno si nos llegan en el momento adecuado en el que necesitamos leerlos. Gracias a esta novela de Paula, descubrí que me gustaban otros géneros más allá de la fantasía, y empecé a obsesionarme poco a poco con la novela negra.
- El hipnotista, de Lars Kepler.
Este libro no fue tan importante en mi vida como los otros dos, pero se convirtió en uno de mis favoritos. ¿Por qué? Simplemente porque no puedo enumerar ningún aspecto que no me haya gustado.
Empecé a explorar el mundo de la novela negra y, cuando llegué a este libro, sentía que había encontrado el jefe final. Fue el primer libro que me obsesionó como lo solían hacer aquellos libros de San Potter.
Por fin, después de muchas lecturas, pude sentir esa necesidad de tener que leer sí o sí otro libro del autor, y por eso esta novela es un gran ejemplo de la calidad con la que me gustaría escribir.
- El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.
¿Qué decir sobre Kovthe? Me trajo de vuelta a la fantasía. Me había perdido entre hipnotistas, psicoanalistas y mujeres alcohólicas, que aquellos mundos mágicos se me hacían ya ajenos.
La narrativa de Rothfuss me hizo recordar por qué me había gustado tanto Harry Potter. Me hizo querer escribir fantasía otra vez.
Fue como reencontrarse con un amigo con el que no hablaba hacía mucho tiempo. Y descubrir, para bien, que nada había cambiado entre nosotros.
- La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.
Así como La chica del tren llegó a mi vida en un momento justo, lo hizo también el libro de Carlos. Por momentos me creí un eterno consumidor de novelas traducidas. Si bien había leído autores argentinos, no terminaba de encantarme por las obras escritas en mi propia lengua. La sombra del viento vino para cambiarlo.
Así como Paula me abrió la puerta a la novela negra y Patrick me trajo de regreso a la fantasía, Carlos Ruiz Zafón me reencontró con mi propio idioma. Su estilo me motivó para explorar más autores de habla hispana. Hay tanta belleza en nuestro lenguaje, que sería un crimen quedarnos solo con traducciones.
Al español hay que exprimirlo hasta la última palabra.